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En busca del dragón perdido

En busca del dragón perdido

La campaña «La llamada del deber» irá acompañada de una recompensa muy especial para los mecenas: «El Hermano Perdido», una aventura de cómo mínimo 20 páginas que irá engordando conforme se vayan alcanzando metas adicionales. El autor, Carlos Ferrer, nos cuenta más sobre ella.

Cuando Nourín regresó de su búsqueda, trayendo consigo a los fornk, los formidables dragones entraron con ellos a la Tierra. En su enfrentamiento con las huestes de la Dama Escarlata, algunos murieron y unos pocos desaparecieron. Uno de ellos, una cría de nombre Rouanor, voló hacia el sur, perseguida por los demonios de Maronia, y nunca más se supo de ella. Ahora, siglo y medio después, han llegado noticias a la corte merendrak de que un dragón ha sido avistado en los áridos Montes Óseos, la frontera con el Gran Desierto. El rey ha ordenado una expedición para investigarlo y, si es necesario, recobrar al hermano perdido y llevarlo de nuevo con su familia.

Esta es la premisa de «El Hermano Perdido», una aventura de estructura abierta que tengo en la cabeza desde hace más de un año y que estaba aguardando la oportunidad para escapar y ser por fin escrita. Al final, la ocasión llegó con los preparativos del mecenazgo de «La llamada del deber». Hacía falta establecer las recompensas, y se me ocurrió que la aventura podría salir a la luz en forma de recompensa creciente, es decir, que conforme más metas se alcanzaran, mayor sería su paginación. Los mecenas recibirían la aventura de forma gratuita, pero después del mecenazgo se comercializaría de forma independiente. Ediciones T&T había tenido una buena experiencia con el Compendio de Campaña de Juegos de Manos, para Ragnarok, que seguía un modelo muy parecido, y nos lanzamos a ello.

RECORRIENDO LOS MONTES AMAPOLA

Si tuviera que destacar algo de «El Hermano Perdido», sería su estructura. Está concebida como una aventura de mundo abierto: se ofrece un contexto y un escenario con sus localizaciones y personajes, sin itinerario definido de antemano, de modo que los personajes jugadores interactúan con el entorno libremente. A diferencia de un sandbox, hay un objetivo predefinido: en nuestro caso, encontrar al dragón, si es que realmente existe.

Para desentrañar el misterio de los montes Amapola, la estribación de los Montes Óseos donde tiene lugar la aventura, los aventureros tendrán que encontrar información y atar cabos, pero también deberán enfrentarse a los sucesos que están teniendo lugar en la zona y que pueden hacer que toda la empresa fracase. Las aldeas del lugar están bajo el control de la orden del Fénix Renacido, una cruel secta adoradora de Tepel, pero su poder se está viendo contestado. La tribu vash de Al-Deret ataca desde el desierto con la intención de expulsarla de las montañas.


MÁS Y MÁS CONTENIDO

Si «La llamada del deber» se financia, los mecenas recibirán una versión básica de «El Hermano Perdido», con todo lo necesario para jugarla tal y como ha sido concebida. Conforme se vayan alcanzando nuevas metas de financiación, la aventura engordará en páginas e incluirá nuevos contenidos que, o bien harán aumentar la lista de claves necesarias para resolver la aventura, o bien supondrán nuevas complicaciones y peligros. De esta forma, «El Hermano Perdido» irá convirtiéndose en una historia cada vez más compleja y que precisará de más horas de juego.

Ejemplos de metas son nuevas localizaciones, como la Kashba Negra, Viejas Tumbas y Minas Férreas, la llegada de los Brujos de la Medianoche, una facción que competirá con los aventureros, la descripción de los muchos peligros del Templo Interior o el estallido de la plaga púrpura, una misteriosa epidemia que hará que muchas cosas cambien.

La verdad es que tengo tantas ganas de escribir esto, y me bullen tantas ideas en la cabeza, que estoy deseando que se alcance el mayor número de páginas posible para poder explayarme a gusto. Y, sobre todo, escribir el final. Porque, quién sabe si la leyenda del Hermano Perdido es real o no, y que partes son o no ciertas. En los montes Amapola se esconde más de una sorpresa...